PostHeaderIcon Otros caras, mismos Nazis


Hace unos días termine de ver una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo, aunque contaba una historia terrible sobre la vida de los judíos en los tiempos de la Alemania Nazi de Hitler, la misma describe una historia basada en hechos reales, los hechos que vivió Władysław Szpilman quien es un pianista polaco de origen judío, que ve como su vida se desmorona junto con la de su familia tras la ocupación de los Nazi en Polonia, Szpilman es obligado a desplazarse al gueto de Varsovia, un caserío solo para judíos, ahí estos se enfrentan al hambre, a las persecuciones y humillaciones que los nazis llevan a cabo, además del miedo a la muerte y las torturas que siempre están presentes. Aunque Szpilman escapa de todo eso es testigo de cómo su familia y centenares de judíos son trasladados a campos de exterminio donde su destino es obvio.
Szpilman quizá no lo sabía en ese momento pero todo esto obedecía a la creencias de un hombre, un hombre que por cierto era polaco, este hombre que creía en la existencia de una raza superior, la raza aria, que era la raza que debía dominar al mundo, y que mantenía que el principal objetivo del estado nazi, (su estado nazi), era: “la preservación de los elementos raciales originales que confieren cultura y crean la belleza y la dignidad de una humanidad superior”, este hombre Hitler que creía como lo escribe en su libro llamado Mi lucha, que los territorios de Europa debían ser ocupados por el pueblo alemán aunque en estos ya habitasen sociedades, “la naturaleza no ha reservado esta tierra para la futura posesión de una nación o raza en particular; por el contrario, esta tierra existe para el pueblo que posea la fuerza de tomarla” y así una serie de pensamientos mucho más aberrantes aun, los cuales vivió el pianista en carne propia y no solo el sino todos los judíos de la época, por eso el llamado holocausto. Pero observando la película y recordando otras que tratan el mismo tema, la reflexión me vino a la cabeza y es que hoy en día se viven las mismas cosas que vivieron los judíos bajo el tercer reich, incluso y lo que atemoriza mas es que hoy son peores, peores pues hoy se hacen bajo el manto de la justicia, tenemos por ejemplo la ocupación norteamericana en Afganistán y en Irak, que se deben pues a la supuesta lucha contra el terrorismo que también parece justa pero solo para la justicia que es ciega porque nadie que pueda ver le ve algo de justo a eso de invadir otros pueblos y masacrarlos muy a lo Hitler, las preguntas parecen obvias aun, será que hay parientes de Hitler en la casa blanca?, y mantienen las mismas creencias?, o es que son la reencarnación de ese loco que mato a tanta gente porque así lo creía?, mientras ustedes leen esto hay gente muriendo en estos territorios ocupados pues así como los judíos en aquellos tiempos se resistieron hoy, los pueblos de estos países se resisten a las invasiones dirigidas por los Nazis de Washington.

1 comentarios:

Sergio dijo...

GAFOS UDS MAS NUNCA VOLVERAN MAFIOSOS SINDICALEROS VENDE OBREROS

Duro contra el capitalismo

Criticanos

Que nos motiva?

Nos motiva la injusticia porque de justicia sabemos muy poco, en cambio de injusticia hasta con ejemplos nos enseñan los catedraticos ...

Es con tu alma

No te salves No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo Mario Benedetti